sábado

Diez. (de lo que quisiera cambiar ahorita)

Estoy molesto con mi hermano, estoy triste, estoy que me carga la chingada de la rabia y el odio que el me hace sentir, de la maldita molestia que me estoy tragando día a día, de estarme equivocando, de joderlo todo, de ser un pendejo, de darte cuenta que la chingadera que esta pasando no lo dejara de hacer, es como sentir esos tragos que se te quedan en la maldita garganta punzando entre el cuello y el pecho sintiendo que se te esta arrancando algo de adentro. Ves a ese culero ahí en tu vida de siempre, y si te preguntas viéndolo ¿esto algún día cambiara? Te reencabronas porque sabes que probablemente todo seguirá igual.

Me duele, el otro día vi que alguien dijo que hay veces que uno hace cosas que no quiere hacer, y que uno no hace las que quisiera. Es verdad, me gustaría hablarle a mi hermano y decirle que me disculpe, que me da vergüenza decírselo, que no quiero perder ante el, que necesito volver a ser su amigo, que me hace falta escuchar su maldito sarcasmo, que la neta ya perdí, perdí desde el primer día y que todo puede cambiar. Pero no lo haces. Y todo sigue igual.

Hay veces que uno se pregunta porque, y uno se acuerda de días muy malos, días que deben quedarse allá lejos donde estaban, y hoy aquí en mi cuarto, es un día de esos.

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