Estoy regresando de un buen día, vengo de casa de Omar, mi amigo (el sumamente sabio) donde desayune dos hotcakes con mermelada de hocoque. No suelo quedarme en su casa pero ese día no alcance a tomar el ultimo camión que me lleva a casa.
A sido bueno, siempre es bueno ir con Omar, porque a pesar de que te desvelas y duermes en una colchoneta puedes hablar mucho y pensar mucho. Siempre regreso con esa sensación de que algo me esta pasando, aveces es grato, aveces no.
En esta ocasión hablamos de todos, de que pasa con o con el otro, pero al final no pude evitar hablar de mi mismo, y se me escaparon cosas. Es chistoso, todos los blogs hablan de que los emos o la política o de que el mundo no sirve, y yo estoy hablando de que aveces cuando hablo con mi amigo Omar, el que me pasa música (Sistem junto con el soundtrack de Amelie) no me siento tan inteligente, no me siento un adulto, sino mas bien pareciera como si solo estuviera cayendo como si no hubiera remedio, por eso aveces digo que no es bueno hablar, porque las cosas se complican, o mejor dicho se despiertan. De repente en charlas con Omar sale freud, marx, william wallace y es difícil que todo eso no termino haciéndome pensar, y pienso en el futuro, en ese futuro próximo del siguiente año al que enfrento como un niño porque tengo miedo de equivocarme, tengo miedo de que suceda algo irremediable, sabiendo que así se es, se sucede y no podemos evitarlo. Es algo difícil, esa idea que persistirá el resto de la semana, lo suficiente como para ir a la escuela hacer las cosas bien.
El mundo aveces es mas sencillo que mi vida. Solo aveces.
Por cierto, que dirían si les dijera que la mascota de Omar, una gata de nombre Valia es genial, creo que me recuerda a Aide.
No hay comentarios:
Publicar un comentario